lunes, 26 de septiembre de 2011

Los secretos de Pink Floyd


Los secretos de Pink Floyd

Entrevista. Nick Mason. El baterista habló con “Clarín” acerca de la reedición de la obra completa del grupo británico, con mejor sonido y temas inéditos. Aquí, cuenta cómo se concretó ese proyecto y niega que “The Wall” haya sido grabada tres veces.
Nicholas Berkeley “Nick” Mason es un caso especial. El baterista de 67 años es el único miembro de Pink Floyd que se ha mantenido constante desde su fundación en 1965 y participado en todos sus discos, y aunque el foco de atención de la banda recayó primero en Syd Barrett y –tras su forzado alejamiento- en Roger Waters y David Gilmour, Mason se interesó activamente y desde el principio por las aristas más experimentales de su música.
Tocar la batería para Pink Floyd ha sido su principal actividad durante casi 50 años, pero Mason se las ingenió, además, para producir discos de Robert Wyatt, The Damned, Gong y Steve Hillage, y para participar en esporádicos proyectos musicales como el álbum Fictitious Sports , de 1981, que lo juntó con varios músicos de jazz de avanzada. Toda banda que se precie tiene un archivista y Mason ha guardado recortes, reportajes, artículos, programas de recitales y demás souvenirs de Pink Floyd por cinco décadas. También fue el único miembro en escribir una biografía del grupo, Inside Out – A Personal History of Pink Floyd , publicada en Argentina con el título Dentro de Pink Floyd .
Era lógico, entonces, que cuando el sello EMI encaró la actual campaña de reediciones de Pink Floyd -a cargo de los ingenieros de sonido y productores Andy Jackson y James Guthrie-, Nick Mason se convirtiera en un protagonista del proyecto, dispuesto a actuar como interlocutor ante la prensa. Una soleada tarde de verano londinense, Clarín lo entrevistó, junto a Jackson, en el mismísimo lugar donde se grabaron muchas obras geniales de la banda que le puso su sello al rock progresivo británico: la sala 3 de los míticos estudios Abbey Road.
Nick Mason está relajado. Atrás quedaron los años de luchas intestinas que sangraron al último Pink Floyd de la era Waters y las posteriores fricciones por el uso del nombre. Parte de esa bilis se exorcizó con el masivo mini-concierto que reunió a la formación clásica para el festival Live 8 en Hyde Park, en julio de 2005. Por desgracia, sería un show irrepetible, ya que tres años después murió el tecladista Rick Wright. Tal vez ese inesperado memento mori explique por qué una banda que siempre fue reticente a revisar su historia haya aceptado, por fin, abrir al mundo sus archivos secretos, es decir, sus grabaciones ocultas.
“Quizás diez o quince años atrás no lo hubiésemos hecho”, reconoce Nick, “pero nos dimos cuenta que el tiempo apremia y que tal vez esta sea la última oportunidad de encarar un proyecto de esta naturaleza en un formato físico, con CDs y DVDs, porque en dos o tres años más es posible que toda la música sea ya bajada vía Internet. Pero el proyecto no habría prosperado si no hubiésemos encontrado un material que consideramos interesante y novedoso para los fans. Nuestra intención no fue tan solo hacerles comprar una vez más The Dark Side of the Moon o The Wall , sino mostrarles cómo fueron tomando forma esas obras”.
Sumergirse en el archivo de cintas le deparó a Nick varias sorpresas, como las grabaciones en vivo de la gira de 1972, donde Pink Floyd estrenó The Dark Side of the Moon . Mason confiesa que había cosas que no recordaba haber tocado, como una temprana versión del temaOn the Run con una sección cuasi jazzística. Le resultó tan extraña que al principio pensó que era otra banda y que habían archivado mal la cinta, hasta que lentamente le fue volviendo a la memoria.
Otro hallazgo es la mezcla provisoria que el ingeniero Alan Parsons hizo de The Dark Side of the Moon mientras la obra iba tomando forma. Aquí figura The Great Gig in the Sky , todavía sin la voz de Clare Torry, pero con un pasaje del órgano de Wright y efectos sonoros de la tripulación de la nave Apollo 17 comunicándose con la Tierra.
El raid por los archivos desenterró una versión alternativa de Wish You Were Here con una conmovedora parte de violín de una auténtica leyenda del jazz, el francés Stéphane Grappelli. Y también hay abundantes demos y outtakes del otro gran opus magnum de Roger Waters, The Wall .
Nick Mason dice: “No es verdad que hayamos grabado The Wall tres veces, como se dijo por ahí. A lo mejor es posible armar tres versiones diferentes de la obra con los demos originales de Roger y de David. Nosotros usábamos esos demos para tener una especie de mapa del disco y a partir de allí veíamos qué cosas funcionaban y cuáles no. Después comenzábamos de nuevo el proceso, alterando las partes que necesitaban cambios e insertando las que faltaban. Hubo temas que cambiaron de lugar y también ideas descartadas porque no funcionaban en ese contexto. No hay que olvidar que The Wall es una historia completa en sí misma. Estoy seguro de que me acordaría si la hubiésemos grabado tres veces… ¡Eso nunca sucedió, gracias a Dios!” (risas).
La misión de los ingenieros Jackson y Guthrie no fue sencilla: “Se esforzaron al máximo para arreglar y reconstruir el material, sobre todo las cintas en vivo -dice Mason-. Felizmente, ahora existe la tecnología como para hacerlo.” Jackson confirma las palabras del batero: “Fue un trabajo de artesano, largo y laborioso, en particular en el caso del recital del Empire Pool de Wembley, donde hubo que solucionar fallas técnicas, y recobrar efectos de sonido que estaban en el recital pero que no quedaron en la cinta. Nos pasamos días enteros delante de la computadora arreglando todo. Pero James y yo llevamos treinta años haciendo esto, así que sabemos de qué se trata”.
Bob Ezrin, el productor canadiense que trabajó con el grupo en The Wall , sostiene que Pink Floyd tiene algo mágico y atemporal que hace que su música sea redescubierta una y otra vez por nuevas generaciones. Mason es consciente de que ese legado no es solamente musical, sino que tiene que ver también con lo visual. “Estas reediciones fueron una oportunidad ideal para revisar todo y asegurarnos que la parte gráfica de los diferentes álbumes respetase el arte original y también permitirle a Storm hacer nuevos aportes.” Nick se refiere a Thorgeson, de Hipgnosis, la empresa responsable de muchas tapas de Pink Floyd a través del tiempo.
¿Cuántos tesoros quedan aún por ser rescatados del pasado de la banda? “No hay ningún misterioso álbum inédito esperando ser descubierto -dice Mason-. Pero sí existen cosas sueltas que podrían acompañar, por ejemplo, una reedición de nuestro primer disco. Está ese famoso cuarto single que nunca salió, y hay varios demos que anteceden a nuestro debut discográfico, con temas de nuestra etapa rhythm and blues, como Lucy Leave , I’m a King Bee , Walk With Me Sydney y Double O-Bo . Son bastante crudos pero resultan interesantes desde el punto de vista histórico, especialmente para los coleccionistas”.

FLOYD EN LOS ‘70 “EN DOS O TRES AÑOS MÁS ES POSIBLE QUE TODA LA MÚSICA SEA YA BAJADA VÍA INTERNET”, DIJO NICK MASON (EL TERCERO, A LA DERECHA) A “CLARÍN” EN LONDRES.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Miedo


Muchas veces, esperamos que las cosas sucedan, y nos olvidamos de lo más importante: creer en nosotros mismos...
Nos conformamos en vez de arriesgarnos.
Nada está escrito. Nada está hecho.
Ni siquiera lo imposible.
Todo depende de decir "puedo" ante cada desafío.
Cuando estamos decididos, tenemos más poder...
Cuando estamos convencidos, cuando de verdad queremos algo, los obstáculos son menores...

Despierta!!.



Miedo


Muchas veces, esperamos que las cosas sucedan, y nos olvidamos de lo más importante: creer en nosotros mismos...
Nos conformamos en vez de arriesgarnos.
Nada está escrito. Nada está hecho.
Ni siquiera lo imposible.
Todo depende de decir "puedo" ante cada desafío.
Cuando estamos decididos, tenemos más poder...
Cuando estamos convencidos, cuando de verdad queremos algo, los obstáculos son menores...

Despierta!!.




lunes, 25 de julio de 2011

Roberto Bubas,"el amigo de las orcas"

El amigo de las orcas

En Península Valdés, un guardafauna las llama y ellas acuden - Un caso curioso que será llevado al cine. "Al principio me metía en el agua para ver las orcas más de cerca. Era parte de mi trabajo de monitoreo, pero de a poco empecé a relacionarme de otra forma. Cuando estoy con ellas me traen algas para jugar, se empujan unas con otras, se acercan si las llamo por el nombre", detalla Roberto Bubas, guardafauna del sistema de áreas protegidas de Península Valdés, que durante cuatro años mantuvo en secreto su vínculo con ellas, "como una especie de tesoro personal". Incluso su relación se dio a conocer por una foto en la que acariciaba una orca y que generó gran polémica: debido a que existe una ley de no contacto con los animales de la zona, comenzaron a circular rumores de una sanción que quedó sin efecto al poco tiempo. "La ley está dirigida al turista; yo me acerco con otro propósito", argumenta. Año tras año, turistas y fotógrafos especializados esperan horas en Punta Norte, Península Valdés, con tal de llevarse un registro de lo que muchos consideran un espectáculo único de la naturaleza: las orcas varan intencionalmente en la costa, atrapan cachorros de lobos y elefantes marinos que aprenden a nadar y los llevan mar adentro para compartirlos con el resto del grupo. Por eso les dicen ballenas asesinas, apodo que impresiona, pero que es falso. Ballenas no son, porque las orcas (Orcinus orca) pertenecen a la familia de los delfines y, a diferencia de las ballenas, tienen dientes. Y porque, a pesar de esos dientes, basta con conocer la experiencia de Bubas para tener otro concepto. Desde 1992, Bubas se dedica a monitorear la población y estrategia de caza de las orcas de la Patagonia norte. Siguiendo lo que empezó Juan Carlos López, tiene identificadas a la mayor parte de las orcas que frecuentan Península Valdés: es que fueron registrando las características de la aleta dorsal y de la mancha ubicada detrás (montura). Por el momento hay 30 orcas identificadas, distinguidas por sexo y nombre. Fueron más de 2500 horas de observación las que sirvieron para el reconocimiento, pero que también derivaron en una relación muy particular. Oriundo de Esquel y admirador de Jacques Cousteau en su adolescencia, antes de convertirse en guardafauna Bubas estudió biología marina, pero pronto entendió que lo que buscaba no estaba en los libros. "He 
los últimos 13 años más con las orcas que con la gente", asegura. La misteriosa relación con estos máximos depredadores marinos (su variada dieta incluye hasta tiburones) inspiraron su libro Agustín corazonabierto: la última edición salió hace unos meses por Vergara, y la productora española Wanda Visión planea llevarla al cine. También le aseguraron un lugar en el especial When Animals Talk, de Animal Planet, donde la etóloga Jane Goodall presentó casos de vínculos únicos entre hombres y animales. Su caso curioso es motivo de charlas que el investigador ofreció en Bélgica, Italia, Estados Unidos e Inglaterra. Los ataques de las orcas se registran principalmente en dos momentos del año. De febrero a abril, las orcas atrapan lobos; de septiembre a noviembre, elefantes marinos. Se trata de una forma de caza única en el mundo conocida como varamiento intencional. Así se alimentan sus amigas Ishtar, Maga, Antú, Jazmín y Sparky. Además de ser el grupo que más interactúa con él dentro del agua, son las cinco sobre las que reposa en este momento la responsabilidad de instruir a la siguiente generación. "Es una sociedad matriarcal. La hembra vive casi 80 años y el macho no pasa generalmente de los 50." Al ser un hábito adquirido y que implica un alto riesgo, requiere un largo aprendizaje y entrenamiento continuo. Bubas señala la importancia de monitorear esta costumbre ya que, de extinguirse "se estaría perdiendo una cultura de alimentación única en el mundo, sostenida únicamente por cinco animales". 

Por Virginia Lauricella




sábado, 28 de mayo de 2011

Un momento para hacer balances


Cuantas veces encontrado en esa hora incierta que transcurre durante el atardecer pensando en lo que hicimos o dejamos de hacer durante el día?
Es inevitable hacer el balance diario, aunque no lo tengamos como una tarea obligada, de una u otra manera al atardecer nos encontramos haciendo un recuento de actividades. Pero el día no termina, porque entonces hacemos el balance si aún nos quedan momentos para transitar?
La caída del sol nos trae el recuerdo del día que se está acabando, pero también la expectativa de la noche que se anuncia
Hagamos el balance un instante antes de cerrar los ojos para dormirnos, no dejemos afuera la noche que muchas veces es la que nos inclina la balanza para poder dormirnos con una sonrisa